El baño, revestido en microcemento, incorpora amenities de producción local y toallas de rizo grueso. El agua caliente es instantánea a cualquier hora del día.
Desde la ventana se domina buena parte del entorno, un paisaje que cambia por completo entre el amanecer y el atardecer. Es, para muchos huéspedes, el motivo por el que repiten.
La estancia se abre a un espacio diáfano en el que la luz natural entra durante buena parte del día. Los materiales elegidos —roble, lino y piedra caliza— buscan una sensación de calma inmediata nada más cruzar la puerta.